En Cinta Martes, 20 junio 2017

Revisemos lo mejor (y lo peor) de la carrera de Nicole Kidman, actriz cuya carrera ha repuntado este año

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Escribe: Andrei Contreras Romero (@Dacromero)

‘He trabajado por mucho tiempo, ya no necesito trabajar. Lo hago porque sigue siendo mi pasión’, declaró Nicole Kidman en la rueda de prensa de “The Killing Of a Sacred Deer”, una de las tres películas que presentó en el último Festival de Cannes. Estas palabras reflejan perfectamente la trayectoria de una artista que se encuentra en uno de los mejores momentos de su carrera, una mujer que ha demostrado versatilidad al asumir personajes y tipos de películas muy diferentes entre sí. No es posible etiquetarla en un solo género, puesto que ha tenido papeles dramáticos en filmes como “Las Horas” (2002) o “Rabbit Hole” (2006), musicales como “Moulin Rouge!” (2001) y “Nine” (2009), incursionó en el terror con “Los Otros” (2001) y en comedia negra con su papel qen “To Die For” (1995).

Este año, el mismo en el que cumple 50 (hoy mismo, 20 de junio), hemos sido testigos del resurgimiento de su nombre, el esperado regreso de una actriz que ha tenido puntos muy altos, y muy bajos, en sus años en la industria. Por ello me animé a hacer un repaso de su carrera y recordar sus mejores (y también peores) interpretaciones.


Nicole Kidman

Nicole Kidman y Gus Van Sant en el Festival de Cannes de 1995 presentando “To Die For”.

Comenzó en Australia, donde estudió actuación y conoció a Naomi Watts y a la realizadora Jane Campion. Decidió convertirse en actriz porque quería escapar de la realidad y expresarse a través de diferentes personalidades. Su debut cinematográfico como protagonista fue en “Los Bicivoladores” (1983), una comedia australiana sobre unos amigos expertos en ciclismo que se unían para robar bancos.

Luego de algunos proyectos en televisión y cine, su belleza llamó la atención de Hollywood y la llamaron para su primer blockbuster: “Días de Trueno” (Days of Thunder, 1990) junto a Tom Cruise, una mega estrella en ese momento y con quien contrajo matrimonio. El mundo del espectáculo estuvo detrás de ella por esta unión y su nombre se hizo conocido, pero no de la manera en la que deseaba. Es por esta razón que ella misma llamó por teléfono a Gus Van Sant y le pidió el papel de Suzanne Stone en “To Die For” (1995): su poder de convencimiento logró cautivar al director para que le diera el papel de una mujer del tiempo que persuade a unos jóvenes de asesinar a su marido, una de las mejores performances de su carrera. Presentó la película fuera de competencia en el Destival de Cannes y fue este su primer encuentro con la crítica especializada. Gracias esta aprobación de la crítica es que pudo conseguir papeles que la apasionaban.

Protagonizó “Retrato de una dama” (1996) de Jane Campion, después de que ésta fuera la primera directora en ganar la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1993 por “El Piano”. Luego, participó en la última película que grabó el maestro Stanley Kubrick, “Eyes Wide Shut” (1999), junto a su exesposo. Estos dos trabajos demostraron la amplia capacidad interpretativa de la actriz, cuya carrera estaba en pleno despegue.

En el 2001, llegaría al auge de su popularidad, comenzando con “Moulin Rouge!” (2001), el musical de Baz Luhrmann que protagonizó junto a Ewan McGregor y por el que consiguió su primera nominación al Oscar. Imposible no enamorarse de Satine, la hermosa cortesana del famoso night club en París.

Ese mismo año, estrenó la película de terror “Los Otros” de Alejandro Amenábar, donde interpretó a una madre con dos hijos en una desolada casa. Kidman transmite al espectador el peculiar dolor y pavor de la protagonista (cómo olvidar su extraña obsesión por mantener las cortinas cerradas), papel por el que consiguió una nominación a los Goya.

En el 2003, ganó el Oscar y compartió el premio de interpretación femenina en el Festival de Berlín, con sus dos compañeras de reparto (Julianne Moore y Meryl Streep), por su trabajo en “Las Horas” (2002), al interpretar a la famosa escritora Virginia Wolf. Stephen Daldry dirigió a Nicole Kidman en una de las escenas más memorables de su carrera, una en la que demuestra su máxima vulnerabilidad con solo una lágrima al momento de enfrentar escenas de fuerte contenido emocional.

Tras recibir la estatuilla dorada, colaboró junto a Lars Von Trier en “Dogville” (2003), una de las propuestas más arriesgadas del controvertido director danés por su radical estilo minimalista y raudos movimientos de cámara, confirmando el estatus de Kidman como actriz de prestigio que apostaba por proyectos únicos, de bajo presupuesto y de autor. Las cuatro películas presentadas en esos años la convirtieron en la actriz mejor posicionada en Hollywood y demostró que, a pesar de pasar por un divorcio y lo que ella aún considera la etapa más solitaria de su vida, pudo ofrecer los trabajos más aplaudidos de su carrera.

Trabajó con directores de renombre como Anthony Minghella en “Cold Mountain” (2003) y con Jonathan Glazer, en el que ella considera su trabajo más subvalorado, en “Birth” (2004). En esta última, Nicole interpreta a Anna, una mujer que está en la incertidumbre de aceptar si su esposo realmente ha renacido en el cuerpo de un niño de 10 años, el cual irrumpe en la fiesta de su nuevo compromiso para confesarle experiencias personales que ella vivió con su difunta pareja. Un complicado papel que demostró la cumbre en la que vivía la actriz.

Poco después, la actriz empezó a aceptar trabajos más relajados, los cuales no estuvieron a la altura de esta cumbre que acababa de atravesar. Protagonizó proyectos como “Las mujeres perfectas” (2004) y “Hechizada” (2005), o blockbusters que resultaron desastres en la taquilla y crítica como “La brújula dorada” (2007) y “Australia” (2008).

En el 2010, Nicole decidió tomar acción ante la ausencia de personajes femeninos empoderados en el cine y ayudó a sacar adelante un pequeño proyecto con John Cameron Mitchell, en el cual participó también como productora. El filme era la adaptación de la famosa obra teatral “Rabbit Hole”, donde ella interpretó a Becca, una madre que pierde a su pequeño hijo en un accidente y debe aprender a vivir con la tragedia. Se trató de un regreso que muchos esperaban y que, incluso, le valió su tercera nominación al Oscar. Lamentablemente, fue un fracaso de taquilla, lo cual complicó los años siguientes de la actriz.

Tocó fondo cuando participó, en el 2011, en “Just Go With It”, una de las tantas comedias que protagoniza Adam Sandler, donde protagonizó una batalla tonta con cocos frente a Jennifer Aniston. Este decadente punto en su trayectoria le valió una nominación al Razzie y muchos consideraron que marcaría el fin de su carrera.

Trató de retomar el antiguo camino, pero su filmografía siguió con las decepciones. Ella es lo único rescatable de “The Paperboy” (2012) de Lee Daniels, una lamentable cinta abucheada en Cannes. “Grace Of Monaco”, que inauguró aquel mismo certamen en el 2014, corrió con la misma suerte por su tono extremadamente superficial: uno de los peores errores en su carrera. Se veía venir un austero futuro para la actriz, pues seguía acumulando más decepciones y no se avizoraba ningún proyecto que valiera la pena.

Nicole Kidman junto a Tim Roth presentando “Grace Of Monaco” en el Festival de Cannes del 2014.

No fue sino hasta el 2016 que la vimos en “Lion”, la película que la Weinstein Company decidió empujar en la carrera por el Oscar. Un drama que fue más popular por su sentimentalismo exagerado que por su calidad, pero lo suficientemente potente como para poner su nombre en el radar nuevamente y que, mejor aún, nos preparó para los cinco nuevos proyectos que tenía para este año.

Después de tanto tiempo, volvió a la televisión y no solo como actriz, sino también como productora, convirtiéndose en una de las mujeres responsables de sacar adelante la miniserie “Big Little Lies”, dirigida por el canadiense Jean-Marc Vallée. Basada en el libro de Liane Moriarty, Nicole interpreta a Celeste Wright, una mujer que aparenta tener la vida perfecta en Monterrey, pero que detrás de todos los lujos y excesivas muestras de cariño públicas con su pareja, oculta violencia doméstica. Al lado de Reese Whiterspoon, Laura Dern, Shaileene Woodley y Zoe Kravitz, tremendo reparto femenino, nos regala un relato de intriga y feminismo en su máxima gloria. Mi recomendación es que sigan la serie, ya que a pesar de que sus dos primeros episodios no sean tan atractivos, lo que continúa es formidable, hasta llegar a un final de lujo. Nicole ha admitido que, gracias al éxito de la serie, ha sentido que su nombre y rostro han vuelto a ser reconocidos entre el público después de mucho tiempo.

Y “Big Little Lies” solo fue el comienzo. En el último Festival de Cannes, celebrado hace tan solo un mes, Nicole presentó tres películas y una serie, con lo cual se convirtió en la cara principal del certamen.

En “How To Talk To Girls At Parties”, su nueva colaboración con John Cameron Mitchell, interpreta a una matriarca alienígena punk en Londres de los 80s. En “The Killing Of A Sacred Deer” del griego Yorgos Lanthimos comparte protagonismo con Colin Farrell e interpreta a la esposa de un cirujano cuya familia se ve amenazada por la repentina presencia de un joven en busca de venganza. Y en “The Beguiled” de Sofia Coppola interpreta a la directora de una escuela de señoritas durante la Guerra Civil norteamericana. Finalmente, promocionó la segunda temporada de “Top Of The Lake: China Girl” de Jane Campion, donde comparte pantalla con la gran Elisabeth Moss.

Sus cuatro participaciones recibieron excelentes comentarios de parte de la crítica especializada. Además, ella recibió el premio por el 70 aniversario del Festival de Cannes, un honor que se da cada cinco años y se ha entregado desde la edición 35 del festival. Algunos de los otros pocos privilegiados que se alzaron con este premio son Michelangelo Antonioni (35 aniversario), Federico Fellini (40 aniversario), Michael Moore (55 aniversario) y Gus Van Sant (60 aniversario), siendo la primera mujer en recibir este premio. Definitivamente, dejó una huella imponente en el prestigioso festival.

Nicole Kidman ha demostrado que ama el cine y trabaja por su pasión por este arte. Ha confesado que le entusiasman los proyectos con historias nuevas y cautivantes, trabajar con directores con una personalidad única, apoyar a sus amigos a sacar adelante sus proyectos y que su deseo siempre es trabajar con una directora cada 18 meses para apoyar la visión femenina en el cine. Además, confesó que aún le aterra caminar elegantes alfombras rojas, como subir las escaleras del Teatro Lumiere en Cannes, pero que realiza todo ese trajín con el fin de promover las películas. La considera una obligación para lograr la máxima difusión de sus proyectos.

Pronto a estrenar tiene “She Came To Me”, lo nuevo de Rebecca Miller (Maggie’s Plan, 2015) junto a Amy Schumer y Steve Carell; “Untouchable” de Neil Burger (El Ilusionista, 2006) con Bryan Cranston; y volverá a las películas de superhéroes, después de “Batman Eternamente” (1995), para “Aquaman” de James Wan, de quien ella se considera una fanática por sus impresionantes atmósferas de terror.

Para culminar, agrego mis 5 performances favoritas de Nicole Kidman (sin considerar sus proyectos presentados en el último Festival de Cannes, ya que aún no podemos verlos):

  1. “Dogville” (2003)
  2. “Big Little Lies” (2017)
  3. “Rabbit Hole” (2011)
  4. “Birth” (2004)
  5. “Moulin Rouge!” (2001)

 

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