En Cinta Domingo, 25 septiembre 2016

Las 10 mejores películas que vi en el Festival de Toronto 2016

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Escribe: Alberto Castro (@mczorro)

Del 8 al 18 de setiembre se llevó a cabo el Festival de Toronto 2016 y tuve el gran honor de asistir al evento (aquí pueden leer la cobertura que hice del mismo). Se trata de un certamen que agrupa lo mejor del cine exhibido en los festivales de Cannes, Venecia y San Sebastián, además de servir como una vitrina importante para las películas que aspirarán al Oscar del próximo año. Me animé a escoger las 10 películas que más me gustaron del festival, muchas de las cuales tienen fecha de estreno confirmada en nuestro país. 

10. “Un monstruo viene a verme” (A Monster Calls) del español Juan Antonio Bayona

Se trata de la nueva película del director de “El orfanato” y “Lo imposible”. Esta vez decide adaptar la novela infantil de Patrick Ness sobre un niño que se hace amigo de un monstruo que se camufla como árbol en el cementerio cerca de su casa. Pero más que una cinta de fantasía y criaturas mágicas, “Un monstruo viene a verme” nos habla sobre ese complejo proceso de superar el sufrimiento, ya que la madre del niño tiene una enfermedad terminal y esta fantasía es la forma en la que el menor intenta lidiar y entender esta trágica realidad. A pesar de que todo está remarcado y la manipulación dramática es evidente (la música de Fernando Velázquez es más que efectiva, en ese sentido), es imposible no quebrarse con este conmovedor y delicado retrato de un niño que debe crecer y aprender las dolorosas verdades de la vida. El pequeño Lewis MacDougall es toda una revelación. Se estrenaría por aquí el 10 de noviembre.

9. “Arrival” del canadiense Denis Villeneuve

Imaginen que los temas de “Interstellar” se juntan con el tratamiento enigmático de “El hombre duplicado” y dan a luz una película. Eso es “Arrival”, una joyita de ciencia ficción que cuestiona la forma en la que los humanos nos comunicamos y cómo abrazamos la memoria y el futuro. Se trata de la historia de una lingüista que es reclutada por el ejército de los Estados Unidos para intentar comunicarse con una de las naves alienígenas que han aterrizado en distintos lugares del planeta. Su trabajo es doblemente urgente, ya que deben definir cuanto antes si los visitantes vienen a atacarnos o solo quieren hacer un primer contacto; pero también debe evitar las confusiones que puede suscitar comunicarse en un lenguaje foráneo, ya que el mínimo error podría cambiar las intenciones de todo lo dicho. Amy Adams, para variar, está monumental en esta película. Se estrenaría por aquí el 2 de febrero del 2017.

8. “La región salvaje” del mexicano Amat Escalante

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El mexicano Amat Escalante suele ser un realizador excesivo, lo cual para mí le restaba muchos puntos a su anterior película “Heli”, cuya primera mitad me resultó atractiva, para luego dar paso a violencia gráfica gratuita y sin gusto. Pero siento que con esta nueva propuesta demuestra bastante control de lo gráfico y explícito, para configurar una fábula enfermiza de ciencia ficción sobre el placer. “La región salvaje” le sigue los pasos a una serie de personajes insatisfechos con sus vidas que, de una u otra forma, terminarán en una misteriosa cabaña en el bosque donde habita un ser de otro planeta. Suena descabellado, pero esa observación de pulsiones reprimidas y angustias sexuales es fascinante. Otra prueba de que la ciencia ficción es mucho más que tecnología y escapismo: el género sirve para reflexionar sobre la misma naturaleza humana. Ojalá que la traigan para el Festival de Lima del próximo año.

7. “L’Avenir” de la francesa Mia Hansen-Løve

No esperaba una película tan espectacular, tan honesta y reflexiva, pero a la vez tan sencilla. “L’Avenir” es la historia de una profesora de filosofía cuyo mundo se pone de cabeza tras la muerte de su madre, el enterarse de que su esposo le saca la vuelta y luego de que le comuniquen que no renovarán su contrato en una editorial. Todo esto sirve para hablar sobre cómo el tiempo hace que nuestra visión del mundo, de la política, de la vida, cambie. Y es que este porvenir supera cualquier convicción previa que teníamos de las cosas. Isabelle Huppert se desvive en una extraordinaria performance de una mujer que empieza a cuestionar todo aquello en lo que creía. Pero la vida sigue y la película lo deja claro. Esta es de esas película que en su cotidianidad y ausencia de mayores pretensiones consolida su potencial.

6. “Sieranevada” del rumano Cristi Puiu

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Momumental y minuciosa observación de un incómodo encuentro familiar, para conmemorar el aniversario de la muerte del patriarca de la familia. Son casi tres horas en las que nos sumergimos en una claustrofóbica reunión, donde importan las puertas que se abren y cierran, los cuchicheos en cada esquina, las rencillas latentes, la comida que seguimos esperando, pero que nunca se sirve. El realizador rumano Cristi Puiu construye esta cinta en base a extensos planos secuencias que no solo le aportan al realismo y la tensión del tiempo real en la reunión, sino que también nos hacen sentir como si estuviéramos ahí, en medio de un campo de batalla al que no fuimos invitados, fisgoneando sin permiso, abatidos por la violencia contenida que todos los integrantes demuestran. La familia como núcleo de la política, de las leyes y de la guerra misma.

5. “Jackie” del chileno Pablo Larraín

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Nunca me han gustado mucho los biopics, básicamente porque suelen servir de herramientas de redención para los personajes en cuestión, además de exaltar los logros que alcanzaron a pesar de las adversidades. Felizmente “Jackie” no ofrece nada de eso. Se trata de un complejo retrato de una mujer preocupada por la trascendencia y las apariencias, mientras lidia con un terrible duelo interno. Le seguimos los pasos a Jacqueline Kennedy, misteriosa mujer asediada por la prensa, los políticos y los críticos tras el asesinato de su esposo, John F. Kennedy, en su regazo. Como todo lo que hace el chileno Pablo Larraín, se trata de una cinta corrosiva y tosca. Justamente en eso radica su potencia, en materializar ese estado mental quebradizo, pesadillesco e inestable en el que se encontraba una mujer que se enfrentó a una tragedia inimaginable. Pensé que la crítica exageraba, pero lo que hace Natalie Portman aquí es extraordinario.

4. “Nocturnal Animals” del norteamericano Tom Ford

El artificio al que recurre Tom Ford para construir la historia y reflexiones de “Nocturnal Animals” es notable, ya que no se trata de embellecer (aunque en muchos casos afear y envilecer, también) solo en la superficie, sino que todo ese cascarón nos diga más sobre los estados mentales y emocionales de los personajes que se nos presenta. Se trata de la historia de la dueña de una galería de arte que recibe el misterioso manuscrito de la novela policial que acaba de terminar de escribir su ex-esposo: cuando comience a leerlo, no podrá evitar sentirse afectada, ya que en esta ficción nada realista, sobre una tragedia en la carretera, descubriremos algunos de los secretos de la tormentosa relación que llevaban. Esta película nos habla sobre la ambición y las apariencias en el mundo del arte, pero también sobre su poder catártico y, en otros casos, nocivo. Amy Adams se desvive y luce como protagónica. Michael Shannon y Laura Linney merecen sus respectivos aplausos. Se estrenaría por aquí el 15 de diciembre.

3. “Elle” del neerlandés Paul Verhoeven

Que deliciosamente enfermiza, perversa y compleja es “Elle”, obra maestra de Paul Verhoeven. Te deja congelado en tu asiento desde su abrupto inicio, hasta su inesperado desenlace. Se trata de la historia de una mujer que es violada por un hombre encapuchado en su casa, pero que luego del ataque decide no denunciarlo a la policía, sino planear ella misma una venganza aún más retorcida. Podría prestar para una reflexión de género, y definitivamente se podría realizar un complejo análisis al respecto con esta película, pero al realizador más le interesa componer un sombrío relato de acción y reacción, del gato y el ratón que se escapa con las justas, de violencia matizada con el más oscuro y hasta incorrecto humor. Isabelle Huppert nos regala un papel fascinante y de muchísimas capas, física y emocionalmente demandante. Imposición corporal y control psicológico. Se estrenaría por aquí en noviembre, en exclusiva en la Sala Cine Arte de UVK Larcomar.

2. “La La Land” del norteamericano Damien Chazelle

Desde sus adelantos podíamos intuir que “La La Land” sería una carta de amor al cine y al jazz, a la imaginería que nos han regalado a lo largo de su historia. Y podemos encontrar muchos homenajes al cine clásico y a la era dorada de los musicales: no hay nada de ironía o falsedad en lo que construye Damien Chazelle, sino todo lo vibrante y optimista de los mejores musicales de la historia. Hasta que llegamos a su último acto y volvemos a la actualidad, a un cine de grises, de verdades dolorosas. Sin este último tramo, tal vez la película no sería tan notable como lo es. Porque a partir de sucesos que no voy a revelar, la cinta se convierte en una reflexión sobre el poder del arte sobre la realidad, sobre los sueños y sacrificios para alcanzarlos, sobre la inseguridad de todo artista, sobre el amor que supera su propio fin. Porque la vida es muchísimo más grande, más compleja, más indescriptible y más dolorosa que el cine. “La La Land” con toda su atemporalidad y colores vibrantes, trata de lidiar con eso. Se estrenaría por aquí el 19 de enero del 2017.

1. “Moonlight” del inglés Barry Jenkins

“Moonlight” fue la gran sorpresa del festival, una película completamente fuera de mi radar que llegó para golpearme con todo en la cara. Aún sigo pensando en ella. Seguimos la niñez, adolescencia y adultez de un hombre negro de barrio marginal homosexual que jamás logra encontrarse. La cinta se divide en tres bloques que bien podrían funcionar independientemente, cada uno con sus características formales y de contenido propias. Brutal, cruda y honesta mirada la que ofrece Barry Jenkins, con una cinta que puede pasar, de un segundo a otro, de la cotidianidad a la contención al onirismo. “Moonlight” logra encapsular una vida entera de aspiraciones, arrepentimientos, resentimientos y decisiones. A pesar de tratarse de un relato tan duro, jamás cae en el miserabilismo, sino que prefiere ahondar en ese entrelíneas más complejo que constituye la construcción de una identidad. Curiosamente, es la película más ambiciosa que he visto en mucho tiempo, por la cantidad de cosas que quiere abarcar, pero a la vez es un relato mínimo, contenido y preciso.

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