En Cinta Martes, 9 agosto 2016

“La Última Tarde” es una valiente película de Joel Calero que se sostiene en dos extraordinarias actuaciones

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Imagen: Difusión

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Escribe: Dante Morales

La segunda película de Joel Calero (cuya ópera prima fue “Cielo Oscuro”), se ambienta en la Lima de la actualidad y prácticamente se vale de dos actores para sostener todo el filme: Lucho Cáceres (Ramón) y Katherina D’Onofrio (Laura). La película empieza con una larga y ordinaria conversación entre ambos, que poco a poco va revelándonos el trasfondo de su encuentro: se trata de dos ex militantes de izquierda radical que alguna vez fueron pareja y, por los exabruptos de la época, nunca lograron resolver el tema de su divorcio.

Es en ese punto que Ramón empieza a cuestionar la actitud de Laura frente al tema (brillante Lucho Cáceres en cada secuencia) con un rencor que nos remite notablemente a la época de la guerra interna y esas intensas batallas ideológicas que se realizaban en las aulas universitarias, en los periódicos o en la televisión. Y si, por un lado, Ramón reprime su frustración aislándose de la gente y lugares que alguna vez abrazó, Laura trata de ser autocomplaciente con su yo interno dedicándose a una profesión y vida convencionales, con la firme idea de estar haciendo bien. De algún u otro modo, el fantasma y las heridas de la guerra interna están presentes en cada diálogo, en cada fotograma, en cada gesto. Lo fascinante es que estos quiebres sociales no solo se hacen evidentes en ellos dos, sino también en algunos detalles de la composición (como una señora acomodada que sale de un café seguida de su nana) o en sucesos cotidianos que empujan la historia (como un robo en la calle a plena luz del día).

Imagen: Cinencuentro

Imagen: Cinencuentro

Lo más destacable de “La Última Tarde” no es la fotografía o el diseño de producción: es el guion y esos dos actores que lo sostienen. Es una historia para valientes, catártica, de verdadera reconciliación. De la humanidad de los actores de la guerra, de la desmitificación de ese enfoque facilista de los hechos acontecidos. En cada uno de ellos existía un universo, unos complejos, unas pasiones; que no respondían necesariamente a una lógica dogmática o perversa. Es también la denuncia de los viejos problemas de la sociedad peruana: mientras Laura pudo salvarse de interrogatorios o torturas por ser de clase acomodada, Ramón guarda un fuerte rencor por haber sufrido daños físicos o psicológicos inimaginables. Hay en el fondo, también, una historia de amor donde los factores se conjugaron de determinada manera para funcionar en el pasado, pero que ahora -puestos sobre la mesa y por separado- no tienen sentido: se trata de una relación que jamás debió funcionar. Y esa burocracia maldita que es la responsable de todas las explosiones emocionales de este reencuentro.

Hay mucho contenido para el análisis en esta valiente obra de Joel Calero que seguramente abrirá más debates mientras más gente la vea.

EL DATO: La película se proyectará hoy martes 9 de agosto a las 7:45pm y el jueves 11 de agosto a las 3pm en el Cineplanet Alcázar.

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