En Cinta Martes, 14 junio 2016

Un breve homenaje a Henry Mancini, el compositor cuyo jazz dio vida a la Pantera Rosa

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Imagen: Italoamericano

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Escribe: Rafael Flores Figueroa

Hoy 14 de junio se cumple un nuevo aniversario del fallecimiento de Henry Mancini, uno de los compositores más célebres de la historia, gracias en gran parte a sus trabajos musicales para el cine. Canciones y melodías instrumentales suyas forman parte del imaginario colectivo y, aunque algunos oídos casuales no atrapen la referencia inmediatamente, basta escuchar las primeras notas de sus obras más conocidas para identificarlo.

El tema universal: “La pantera rosa” (The pink panther, 1963)

Tal vez la canción con la que ganó mayor popularidad fue el tema central de “La Pantera Rosa”. Es una melodía que, a primera escucha, sugiere sigilo, acecho, misterio y picardía. Se trata de una canción de arreglos exquisitos, una muestra del lado lúdico y elegante de Mancini, ese jugueteo con los elementos propios del jazz: las primerísimas notas del piano y del triángulo de acero atrapan el oído con su sonido centelleante. Cuando el saxofón entra en escena, ya no queda ninguna duda: aparece en nuestra mente la Pantera Rosa, el inspector Closeau o, por último, el Peterete.

El himno: “Breakfast at Tiffany’s” (1961)

Mancini y Blake Edwards conformaron una dupla director-compositor tan célebre en la época como la de Steven Spielberg-John Williams ahora. Un elemento que completaba la notable asociación: Audrey Hepburn. La espigada y versátil actriz se convirtió en una suerte de musa para Mancini, quien se encargó de acompañar sus roles con una música frágil y sofisticada, romántica y cosmopolita, atributos que la propia Hepburn sabía representar tan bien.

Fue gracias a esta triada (Hepburn/Edwards/Mancini) que cobró vida “Moon River”, tema principal para la película “Desayuno en Tiffany’s” del año 1961. La melodía, por supuesto, le pertenece a Mancini, y la letra es obra de Johnny Mercer. Fue creada específicamente para Audrey Hepburn, quién, a pesar de su talento como intérprete, carecía de grandes dotes vocales. Aun así, y tal vez para mejor, la flaqueza técnica le otorga a la melodía una vulnerabilidad física, de naturaleza cotidiana, muy propia de aquella voz frágil. La escena de la película la retrata muy bien: el escritor Paul Varjak (George Peppard) se ve incapacitado de continuar su oficio; una dulce melodía ha irrumpido en su habitación y le impide continuar. Él se asoma por la ventana y, apoyado en el alféizar, la descubre en el piso inferior. Su mirada queda atrapada y conmovida por la canción y la cantora. Se trata de Holly Golightly (Hepburn), su amor platónico (hasta ese momento).

El remake (musical): “La Mala Educación” (2004)

¿Quién pensaría que la obra de Mancini terminaría siendo reinterpretada/homenajeada por artistas tan disímiles como Michael Stipe, Oliver Stone, Amy Winehouse, Tony Kushner, Morrissey, Cameron Crowe y Pedro Almodóvar? El caso de Almodóvar es muy particular y vale la pena describirlo.

El director manchego decidió utilizar Moon River en “La Mala Educación”, su décimo sexto largometraje, estrenado en el año 2004. La cinta emplea la biografía del realizador como materia prima, especialmente para las escenas que representan la infancia de los protagonistas. El primer flashback inquietará a cualquier espectador: el del picnic junto al lago, donde un jovencísimo Ignacio canta “Moon River” acompañado en la guitarra por el Padre Manolo, profesor de literatura y director del internado para varones donde se sitúa parte del argumento. El momento es a la vez sentimental, poético y macabro. Almodóvar no solo cambia la letra original, sino que también atrapa el tiempo, lo aquieta y aprovecha la ondulación de la cadencia sonora para mostrar (sin mostrar) la voracidad del deseo prohibido, detentado por el sacerdote.

“Yo no me dejaré llevar por el agua turbia del río de la luna que suena al pasar”, reza la nueva letra que utiliza el director para acompañar la bella melodía de Mancini.

The Blues Brothers

Así como “Moon River”, otros temas del famoso compositor han hecho su aparición en distintos medios. Tal es el caso del tema principal de la serie de detectives “Peter Gunn” (creación de –oh, coincidencia- Blake Edwards). La canción pasó a ser luego el emblema de “The Blues Brothers”, dúo musical conformado por John Belushi y Dan Aykroyd (quienes tendrían su propia película homónima en el año 1980, dirigida por John Landis), en una versión descarnada, insuflada por el blues rocanrolero que reivindicaban los actores.

Pero su legado no queda ahí…

El compositor nos ha dejado un gran número de obras indelebles. Están sus trabajos con Stanley Donen: “Charade” “Two For The Road” (el de esta película, especialmente, remite muy claramente al trabajo de un compositor posterior: Jo Hisaishi, el cómplice cinematográfico de Hayao Miyazaki).

Su accidentada asociación con Orson Welles para la película “Touch of Evil”, con quien apenas pudo conversar en el set de grabación antes de que fuera despedido (una costumbre wellesiana muy extendida). Ni siquiera fue Welles quien lo invitó a trabajar en la cinta, sino Joseph Gershenshon, encargado del departamento musical de la Universal.

Colaboró, además, con los grandes maestros del Hollywood clásico: Anthony Mann, Howard Hawks y Alfred Hitchcock. Lamentablemente, no le fue bien con el maestro del suspenso: este lo despidió, alegando que la música que compuso para “Frenzy” era demasiado similar a la de Bernard Herrmann. Al final no se usó para la película, pero pueden escuchar el tema principal aquí abajo.

Para cerrar este breve homenaje, me gustaría citar un fragmento de “Ángeles en América”, la gran obra teatral de Tony Kushner (llevada a la pantalla chica en el año 2003 por Mike Nichols), para mostrar cómo es capaz de resonar en tantas personas, en realidades tan distintas, la obra de Henry Mancini.

(Aparece Louis. Se ve bellísimo. La tonada de baile se transforma en una encantadora versión instrumental de “Moon River”.)
Prior: Lou.
Louis: Baila conmigo.
Prior: No puedo, mi pierna, duele en la noche. Lou, ¿eres… un fantasma?
Louis: No. Solo un espectro. Perdido en mi ser. Sentado todo el día en bancas frías del parque. Anhelando poder estar contigo. Baila conmigo, cariño…
(Prior se pone de pie, colocando su peso con cautela en su pierna lastimada. Se sorprende que ya no sienta dolor. Camina hacia Louis. Comienzan a bailar. La música es hermosa.)

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