cine , En Cinta Lunes, 22 febrero 2016

Leonardo DiCaprio merecía ganar el Oscar desde que tenía 19 años y aquí te explicamos por qué

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Leo, este es tu año. Imagen: The Hollywood Reporter

Leo, este es tu año. Imagen: The Hollywood Reporter

Escribe: Santiago A. Cabrera

Muchos actores nominados al Oscar de muy jóvenes no tuvieron la carrera larga y venturosa que su precoz candidatura anunciaba. ¿O será aún pronto para juzgar la carrera de Haley Joel Osment, nominado cuando tenía 11 años por «El Sexto Sentido»? ¿Y qué fue de Justin Henry, la revelación de «Kramer vs. Kramer», nominado a los 8 años? Y es que una carrera destacada para una estrella infantil o adolescente requiere de mucho esfuerzo, mentalidad ganadora, apoyo de los padres y más. Desde Macaulay Caulkin hasta Mara Wilson (Matilda, 1996), las historias de estrellas estrelladas infantiles son numerosas.

Podría agregar que muchos de los mejores actores que jamás hemos visto no fueron precisamente estrellas precoces, sino que se tomaron su tiempo en encontrar su camino.

Pero hay quienes sí lo fueron, tanto precoces como en la madurez. Leonardo DiCaprio es uno de ellos: antes de convertirse en el rey de Hollywood y de los memes en internet, fue una estrella adolescente. Y la Academia lo supo reconocer desde temprano: con 19 años (y 90 días), DiCaprio es el séptimo actor más joven jamás nominado a la categoría de reparto, por su papel en “¿Quién ama a Gilbert Grape?” (1993).

Imagen: Paramount

Este es mi papel favorito de Leo DiCaprio (y no, no es «The Revenant»). Imagen: Paramount

La interpretación que hizo del adolescente Arnie Grape, quien padece de retardo mental, es conmovedora, trabajada y compleja. En general, los papeles de personajes con retardo mental son especialmente difíciles de interpretar por esa fina línea que hay que evitar cruzar hacia la exageración. En este saco colocaría también el autismo o espectro autista y la esquizofrenia. La persona con retardo mental tiene una diferencia en su forma de procesar y expresar la información, que lo alejan de la experiencia del hombre no afectado. Estas diferencias y dificultades embellecen la interpretación de DiCaprio. Se recuerda que ese año perdió el Oscar contra Tommy Lee Jones por su interpretación en «El Fugitivo».

Johnny Depp apareció al lado de DiCaprio en "Gilbert Grape". Imagen: Europa Press

Johnny Depp apareció al lado de DiCaprio en «Gilbert Grape». Imagen: Europa Press

Por cierto, se recuerda que en “¿Quién ama a Gilbert Grape?” actuaba también un Johnny Depp treinteañero, cuando aún era interesante, y sus mejores años estaban aún por venir: poco después de “Edward Scissorhands”, pero bastante antes de “Los Piratas del Caribe”.

¿Y qué fue del buen Leo desde entonces? Un artículo famoso describe detalles de su vida privada en la ciudad de Nueva York. Sus amigos, sus diversiones, sus parrandas en época de vacaciones. Nos hace recordar a muchos de los personajes que interpretó en más de 30 películas. Con la panza al aire y con la supermodelo al lado, es imposible no tenerle simpatía. Y vaya que la tiene. Es difícil recordar un movimiento web tan grande para alentar victoria en los premios Oscar, desde memes, gifs animados y hasta un adictivo videojuego que circuló recientemente.

Yo me veo igualito a DiCaprio en la playa, lo juro. Imagen: Ah Guapas

Yo me veo igualito a DiCaprio en la playa, lo juro. Imagen: Ah Guapas

Pero tanto cariño se lo ha ganado a pulso. Comprometido con la lucha por el medio ambiente y otras labores filantrópicas, suele viajar por el mundo para promocionar varios eventos. En uno de ellos estuvo cerca de venir al Perú.

El cariño de parte de los amantes del cine tampoco es gratuito. De hecho, no se esperaba tanto de él. Fue parte de ese fenómeno mundial llamado “Titanic” (1997), la película más taquillera de la historia, y luego trataron de encasillarlo en papeles que se aprovecharan de su cara bonita y su fama de galán teen. Pero buscó por todos los medios zafarse del encasillamiento. Una y otra vez. Es así que ha trabajado con Woody Allen, Martin Scorsesse, Christopher Nolan, Clint Eastwood, Steven Spielberg y Quentin Tarantino, adaptándose a los modelos de cine de cada uno y retándose a sí mismo con cada papel.

Es una figura que es sinónimo de taquilla desde el aspecto comercial, pero eso no significa que vaya a renunciar a su libertad a la hora de escoger sus papeles. Le valen madre los estudios y por eso rechazó ser Robin en «Batman & Robin» (no es broma), «Spider-Man» en la primera de Sam Raimi y hasta Anakin Skywalker cuando se preparaba la nueva trilogía. No es que siempre rechace papeles en superproducciones o franquicias (vamos, «Inception» era todo un blockbuster), pero sí ha dicho que aceptará hasta ponerse una capa solo cuando encuentre un papel lo suficientemente complejo como para sentirse retado y cómodo.

Es por todo esto que hoy recuerdo a ese joven Leonardo DiCaprio, al adolescente de California, de ascendencia germano-rusa, con ganas de aprender, mejorar, destacar. Gane o no el Oscar en la próxima ceremonia (a él apenas si le importa), el hombre nos ha regalado una carrera larga y provechosa, actuaciones conmovedoras, otras exageradas, pero siempre con el fin de no detenerse. Creo este es el momento ideal para recordar los mejores momentos de ese papel que lo llevó a estar en boca de todos: prohibido llorar (aunque sea imposible).

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