En Cinta Lunes, 31 agosto 2015

Gracias Wes Craven por todas estas películas que nos quitaron el sueño y nos llenaron de pesadillas

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wescraven

Diseño de Pictoline.

Escribe: Alberto Castro (@mczorro) y Omar Cáceres (@Cine_filoso)

Ayer domingo 30 de agosto falleció el maestro del terror contemporáneo Wes Craven a los 76 años, la retorcida mente a la que le debemos la existencia de Freddy Krueger y Ghostface, el hombre que junto a David Cronenberg y John Carpenter fijó la visceralidad y las convenciones para entender el horror de hoy en día. Su influencia es tal que reescribió las reglas del juego en el género en dos oportunidades: en los 80s colocó en la cima, gracias a su mítica «Pesadilla en Elm Street», el terror adolescente y slasher (uno que ya habíamos visto en el «Halloween» de Carpenter y «Viernes 13», aquí los tres villanos más emblemáticos del cine de horror de los 80s); para luego en los 90s revivirlo y revisarlo con «Scream», no solo un nuevo impulso para sub-género, sino también una especie de crítica del estado del terror.

Se trata de un hombre, por cierto, con un refinado sentido del bien y el mal:

El dilema es matar al malo o no matarlo; cuando el personaje bueno mata al malo en su lucha contra el horror se carga a su vez de maldad. El verdadero triunfo contra el Mal estriba en no matar al malo. Me hubiera gustado más crear a Micky Mouse, pero hoy en día la vida, la realidad, es más como Freddy, y hay que afrontar eso.

¿Qué hay que ver de Wes Craven? Aquí nuestras cinco recomendaciones, para recordarlo como se debe: a través de su cine y la influencia que sigue esparciendo en futuras generaciones.

1. «La Última Casa a la Izquierda» (1972)

¿Por qué es tan importante esta película? Porque para su ópera prima Craven toma como referente a la magnífica «The Virgin Spring» de Ingmar Bergmanpara crear esta película de explotación de ínfimo presupuesto (menos de 100 mil dólares, para los EEUU es nada), de ese tipo de filmes que solo se pasan en los autocinemas a medianoche. Se trata de una película que juega con el horror más físico y real, palpable y escalofriante, tan brutal que fue censurada en muchos países en su momento. Esta es la historia de dos adolescentes que son capturadas, llevadas al bosque y torturadas hasta decir basta.

2. «The Hills Have Eyes» (1977)

Se trata de la segunda película del director, otra de explotación y de bajísimo presupuesto, pero incluso más efectiva. Se trata de otra mirada sin concesiones al horror, la historia de una familia que en pleno viaje es interceptada por un grupo de salvajes que hará de las suyas con ellos. Una película ineludible para entender la evolución del terror norteamericano de los 70s, un Craven más osado que se atrevió a poner en una escena el afiche de «Tiburón» de Steven Spielberg rasgado, como desafiando aquel hito cultural y diciendo: «este es el verdadero horror».

3. «Pesadilla en Elm Street» (1984)

No cabe duda que esta película lanzó una de las más importantes franquicias de la historia del cine de terror, y con Freddy Krueger a un personaje icónico del género. Si el cine de horror se encargaba de llenarnos de pesadillas, el perverso Craven se atrevió a invadir nuestras pesadillas con un terrorífico personaje de polo a rayas y cuchillas en vez de manos. Lo fascinante de esta película es la fluidez con la que pasa de realidad a fantasía onírica, dejando en el espectador en la constante duda de que si lo que está viendo es real en la ficción de los personajes, o está dentro de sus cabezas mientras duermen.

4. La saga «Scream» (1996 – 2011)

¿Cuál es tu película de terror favorita? Con aquella pregunta terminamos de entender lo que Wes Craven pretende con la mítica saga de Ghostface: no solo se trata de revitalizar el terror adolescente en una época en la que el género estaba de capa caída, apoyada en puras secuelas y películas lanzadas en formato casero. Con esta franquicia Craven reflexionaba sobre los clichés y lugares comunes del terror, para llenarlos de un humor negro ingenioso y la subversión de las mismas reglas del juego para sorprender al espectador. De culto. Mención aparte a la peculiar banda sonora que Marco Beltrami le compuso a la cinta.

5. «Vuelo Nocturno» (Red Eye, 2005)

Luego de cimentar una carrera basada en el horror, la sangre y la visceralidad, fue un respiro disfrutar de un thriller que, al menos en su primera hora, jugaba únicamente a la tensión de dos personas sentadas una al lado de la otra en un vuelo nocturno, conversando, manipulándose, amenazándose, aprovechando también la claustrofobia inherente al espacio cerrado de un avión. La película se va un poco al demonio en su última parte, con todo y atentado terrorista, pero es en aquella primera parte que encontramos el oro al que Craven nos tenía acostumbrados.

El epitafio soñado de Wes Craven. (Y se nos cae una lagrimita al saberlo)

Alguien me dijo, cuando estudiaba cine en Nueva York: «Si quieres algo escrito en tu tumba, lo mejor es DIRECTOR DE CINE». Quiero que pongan eso en mi tumba. Al lado de «Sea lo que sea que hagas, no te quedes dormido».

Y el mundo reaccionó a su muerte:

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