En Cinta Sábado, 29 agosto 2015

Recordemos a Ingrid Bergman, la leyenda del cine inmortalizada por «Casablanca» que cumple 100 años

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Escribe: Kathy Subirana* (@Catalina_)

Ingrid Bergman, considerada por el American Film Institute como  la cuarta estrella femenina más grande de la historia del cine, nació en Estocolmo, Suecia, hace exactamente 100 años; aunque se convirtió en ciudadana del mundo a los 27 años, en 1943, cuando protagonizó «Casablanca» y conquistó la inmortalidad susurrando “Play it, Sam. Play as time goes by”. Bendita sea por eso.

Nació el 29 de agosto de 1915 y murió el 29 de agosto de 1982. Vivió 67 años y al menos 50 de ellos los dedicó a la actuación. Quedó huérfana de madre a los 3 años y de padre a los 13. Este último era fotógrafo y desde pequeña procuró que su hija se acostumbre a la cámara. En 1937, Ingrid se casó en Suecia con Petter Lindström, un dentista con quien tendría su primera hija: Pía. Empezó su carrera en Suecia, y trabajó ahí por varios años con el director Gustaf Molander. 

En 1939, el productor David Selznick la convence de ir a Hollywood para ser parte del remake de una película de Molander que ella misma protagonizó, dirigida por Gregory Retoff: Intermezzo: A Love Story«. En ambas hace el mismo papel: Anita Hoffman, una maestra de piano que sostiene una relación con el padre de una niña que es su alumna.

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Camino al cielo

Cuando ingresó a Hollywood, tenía miedo de que intentaran cambiarla: temía al cambio de nombre, al exceso de maquillaje, al pedido de algún cambio físico radical. Nada de esto sucedió, felizmente, y como ella recuerda en una entrevista, fue algo así como la primera actriz al natural de la industria hollywoodense. Lo merecía. Además de tener un hermoso rostro, la dulzura e inocencia en su expresión jugaron a su favor. Su mirada nostálgica y una sonrisa franca serían parte del sello de sus personajes en todas sus películas. No era necesario fingir: era ella.

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Siempre había soñado con ser actriz, como forma de vencer su timidez. En ese sentido inmortalizó frases como «Soy más yo misma cuando soy otra persona» o “Cuando abandonaba el escenario estaba de luto, me encontraba en un funeral. El mío. Era la muerte de mi yo creativo”. Hollywood la recibió con los brazos abiertos: antes de llegar a Los Ángeles había grabado 11 películas, en Estados Unidos grabó al menos 15 películas, desde 1939 hasta 1950.

En el libro “Ingrid: Ingrid Bergman, A Personal Biography”, Charlotte Chandler cuenta que en 1938, cuando Ingrid filmaba en Alemania “El pacto de las Cuatro”, el ministro de propaganda de la Alemania Nazi,  Joseph Goebbels, se mostró interesado en la actriz. Sin embargo, cuando Goebbels fue a verla grabar se desanimó al decir “es muy alta”. Y es que lo era. Ingrid medía 1.75, por lo que más de una de sus co-estrellas (Humprey Bogart y Cary Grant entre ellos) se vio obligada a pararse sobre un tabladillo cuando debía actuar a su lado.

Fueron tres

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Tres directores marcaron la carrera de Ingrid Bergman por distintas razones.

El primero fue el sueco Gustaf Molander, con quien se hizo conocida. El segundo, fue Alfred Hitchcock. Con él rodó tres películas, una de ellas «Encadenados» (1946), donde se supone que protagonizó la – hasta entonces – escena con el beso más largo de la historia del cine [historia que cuentan super bien en esta web].

Fue por esa época cuando Ingrid conoció al fotógrafo Robert Capa. El amor entre ellos duró seis meses, y la historia se mantuvo oculta para el público hasta 1980, cuando se publicó la autobiografía de Ingrid. Ahora, al parecer, se convertirá en una película. Sin embargo, más de una vez se ha dicho que «La Ventana Indiscreta» de Hitchcock estuvo un poco inspirada en esa relación.

Muchos (bastantes) años después, Ingrid Bergman fue la encargada de presentar un discurso en homenaje a Alfred Hitchock en el American Flim Institute [cuyo vídeo pueden revisar aquí primero y aquí después]. La emotividad desborda la pantalla.

El tercer director que marcó la vida, más que el trabajo de Ingrid Bergman, fue Roberto Rossellini. En 1949, tras ver dos películas del cineasta, Ingrid le escribió una hermosa carta. Decía:

Querido señor Rossellini:

He visto sus filmes ‘Roma, città aperta’ y ‘Paisà’ y me han encantado. Si necesita a una actriz sueca que habla muy bien inglés, que no ha olvidado el alemán, que no es muy entendible en francés y que en italiano solo sabe decir ‘ti amo’, estoy lista para ir y hacer una película con usted

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Esta carta fue el inicio de una relación laboral y pasional que, por un momento, le quitó a Ingrid el amor incondicional que Norteamérica le profesaba. Ambos estaban casados, y ambos dejaron a sus respectivas parejas para casarse en 1950. De esa relación, rodeada por el escándalo de una sociedad aún en extremo conservadora, nacieron tres hijos: Roberto, Isabella e Isotta Rossellini. Por ese tiempo, Ingrid recibía cartas de fans y de detractores. De esta época dijo: “Me llegaban cartas atroces, cada sobre iba lleno de odio. En algunas ponía que yo ardería en el infierno por toda la eternidad”.

El matrimonio duró siete años, e Ingrid logró reconciliarse con Hollywood en 1957, tras ganar su segundo Óscar por la película «Anastasia».

Todo para Ingrid

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Desde 1944, cuando protagonizó la película que adaptó el libro de Ernest Hemingway, “Por quien doblan las campanas”, su trabajo fue reconocido de diversas formas. Su primer Óscar lo ganó en 1945 por «Gaslight», el segundo en 1957 (este premio lo recibió en su nombre su amigo Cary Grant) y el tercero en 1975, por «Asesinato en el Oriente Express». Ganó un Emmy (póstumo) en 1982 por su actuación en «A woman called Golda«. El premio fue recogido por su hija Pia.

Con tres premios de la Academia ocupa, al lado de Meryl Streep, el segundo lugar como la actriz con mayor número de premios Óscar. El primer lugar aún lo tiene Katharine Hepburn, con cuatro.

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Este año el 68 Festival de Cannes puso la sonrisa de Ingrid Bergman en su afiche y proyectó el documental más reciente sobre su vida. “Ingrid Bergman in her own words” (“Jag är Ingrid” en idioma original), dirigido por el cineasta sueco Stig Björkman, obtuvo una mención especial de parte del Jurado Ojo de Oro en el mismo festival. Aún aún no lo encuentro en ningún Torrent ni en Polvos Azules.

Hay un documental previo a este, del año 1995: «Ingrid Bergman Remembered», dirigido por Gene Feldman y co-escrito por el director y su hija Pía (quien también pone su voz para la narración):

Finalmente, si alguno de ustedes llega a visitar Suecia y puede darse una vuelta por un pequeño pueblito de pescadores llamado Fjällbacka, encontrará un busto en memoria de la actriz en la Plaza. Lo pusieron ahí en su memoria, pues la actriz y su familia visitaban el pueblo frecuentemente, y aún tienen una casa en el lugar.

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Imagen de Estrenas del Cine Clásico.


 

Cuando pienso en Ingrid Bergman lo primero que se me viene a la mente, por supuesto, son sus hermosos ojos vidriosos en «Casablanca». Sin embargo, en «Intermezzo: A Love Story», hay una escena que me parece perfecta para recordarla. Es cuando su protagonista, Leslie Howard (el mismo que hizo de Ashley en «Lo que el viento se llevó»), le dice “me recuerdas a un vals vienés, sonriendo con melancolía, la melodía de cuando Viena era una ciudad feliz”. Sí, se puede ser feliz recordando a Ingrid Bergman.

Mientras esperamos la forma de ver el último documental sobre su vida, una hermosa forma de celebrar su cumpleaños número 100 es, como siempre, viendo algunas de sus mejores películas:

1. «Por quien doblan las campanas» (1943) de Sam Wood

2. «Casablanca» (1942) de Michael Curtiz

No es la mejor película de Bergman (ni de Humprey Bogart), pero ES Casablanca.

3. «Encadenados» (1946) de Alfred Hitchcock

4. «Juana de Arco» (1954) de Victor Fleming

5. «Asesinato en el Oriente Express» (1974) de Sidney Lumet

6. «Sonata de Otoño» (1978) de Ingmar Bergman

Su última película y el único trabajo que realizó con Ingmar Bergman

*Kathy Subirana conduce el programa radial por internet “Pasaje 18″ junto a Claudio Cordero.

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